MARGARITA EN LA SANGRE DEL DECAPITADO
Ella margarita en la sangre del decapitado,
palabra de amor en el cráneo de los niños.
Me pone el sol en el pecho para dejar de sentirme muerta.
Solo ella sabe sanar los marzos con el secreto de su falda.
Sabe porqué cada lágrima se une a la lluvia
Ella guarda estrellas en sus labios,
amuleto para muertos es su corazón,
su sombra esperanza en la oscuridad de los perdidos.
Abre la ventana de su risa
y llora la edad de su primer beso
EL COLOR DE SU ESTATURA
Sin olvidar el sueño frágil de mis manos
no niegues tus trenzas a la sombra larga de mi llanto.
Niña,
invítame a la danza que guardas bajo la lluvia.
Abrázame niña,
sin importar el color de tu estatura,
ni la forma doliente de mis pupilas.
Abrázame pronto,
una caricia tuya
tiene la llave de mi piel en llamas.
No digas que mañana acabará tu pulsera de sirenas,
porque el invierno llorará sobre mi lágrima.
RETRATO
Llevo flores oxidadas en el pecho
caricias congeladas en las piedras.
La voz duele desde su cara rota
y me convierto en el luto de mi sonrisa.
Corazón adornado con agujas
música de tanta mirada sucia.
Soy el reloj quebrado en los caminos,
un rostro más en la plática de los muertos,
mañana hueso de un tren que olvidará mis nombres.
EXTRANJEROS
Beso el grito apagado de cada caricia
y te conviertes en el dueño de mi sonrisa cotidiana.
Aquí el último suspiro del calendario
tan cercano para adornarnos con espinas
tan lejano para amanecer sin la memoria.
Tu mirada congelada al horizonte
grita que somos extranjeros de este lugar en que vivimos.
La voz se multiplica como polvo entre la sangre
porque somos hijos de la hora que no llega.